De Jugador a Exjugador

30 de Agosto de 2025

Imagen portada

Allá por 2010 —cinco años arriba, cinco abajo— terminé, no sé muy bien cómo, en una web con un juego de cubos. En aquella versión solo existía el modo que hoy conocemos como creativo. La página decía que el juego estaba en desarrollo, y por 10 € podías apoyar el proyecto y descargarlo con algunos extras .

Lo compré porque me hizo gracia. Apenas jugué en ese momento, pero tiempo después me enganché fuerte: creativo, online, servidores, amigos… hasta que mi época de jugar pasó. Años más tarde, por pura casualidad, intenté entrar de nuevo. Ya no podía conectarme. Había que actualizar la cuenta: Minecraft ahora era de otra empresa. Llegué justo a tiempo, actualicé… y me olvidé.

Hace poco, con unos días libres, decidí recuperar algunos juegos. Pero Minecraft me dijo que no tenía licencia. Que debía comprarlo. Investigando, descubrí que hubo otra migración de cuentas, esta vez a Xbox. Duró tres años. Según muchos, tiempo más que suficiente. Pero yo no me enteré. Simplemente, en mi vida no había espacio para el ocio.

Me sentí robado. Porque eso fue lo que hicieron: robarme.

Muchos defendían a Xbox, diciendo que tres años era tiempo razonable. Pero lo que me parece increíble es que no hayan migrado automáticamente las cuentas, como si la intención fuera que volvieras a pagar. Es como si compras un coche, lo aparcas unos años, y el concesionario se lo lleva porque no lo usaste.

Mi cuenta fue uno de los granitos de arena que ayudó al creador original a construir Minecraft. Y la respuesta —automática, artificial— fue: vuelve a comprarlo.

Pues no. No voy a comprarlo. Lo siento. Y no volveré a comprar nada que no sea físico y mío.

Puedes seguir comprando juegos de Game Boy o PlayStation 1 y jugarlos como si nada. Abrí mi caja de Diablo II y me eché unas partidas sin problemas. Pero hoy, para jugar no solo a Minecraft sino a la mayoría de juegos offline, necesitas conexión a internet y la fe de que sus servidores seguirán ahí.

Me he subido a muchos carros. Pero de este me bajo.